martes 3 de julio de 2007

Corte y Confección

Los volúmenes de Szentkuthy en francés de la Editorial José Corti me llegan siempre intonsos, esto es, con las barbas de los pliegos sin cortar (el último, En lisant Augustin, recién aterrizado en casita desde la "amazon" francesa). Un detalle que nos traslada a otro tiempo, cuando el libro se trataba como un objeto a cuidar, personal, cercano, intransferible... Al bueno de Miklós le hubiera encantado el detalle, porque hoy las hojas de todos los libros están perfectamente cortadas y casi nadie se toma el trabajo de ponerle al libro guardas, ni de forrarlos, ni nada parecido. Todo se pierde.