miércoles 30 de julio de 2008

Página oficial en húngaro


Desde hace escasos meses, semanas diría yo, tenemos página oficial de Miklós en húngaro. Si le interesa, pinche aquí mismo. Aunque en la introducción se ofrece la posibilidad de acceder a sus contenidos en alemán, inglés y francés, de momento tal opción no está todavía activada (esperemos que más adelante sí y la cosa no se quede en un farde). Por lo que se puede rastrear en el idioma original de Szentkuthy, la web debe pertenecer a la fundación que lleva su nombre en Budapest, dada la proliferación de material incluído (articulos, bibliografía, fotografías y también grabaciones sonoras). ¡Vean la cuca e impagable inmortalización de su boda! Es de esperar que algún alma de cántaro que domine la lengua de Cervantes, además de la de nuestro amigo, nos pueda echar una mano más adelante. El señor se lo pagará con un/a buen/o novio/a . Amen.
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lunes 24 de marzo de 2008

De Imre a Miklós

En un momento determinado de Dossier K., su último libro-entrevista publicado en España (Acantilado, 2007), Imre Kertész hace referencia como de pasada a las que considera las mejores "memorias literarias" húngaras de los años 1940 a 1945. Junto a los libros de Sándor Márai y el Carnaval de Béla Hamvas, situa "las memorias de Miklós Szentkuthy, que grabó en cinta magnetofónica y que se publicaron con el extraño título de Frivolitások és Hitvallások ("Frivolidades y profesiones de fe")...".
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Como sabemos, en francés se publicó con el título de "La Confession frivole. Autobiographie d'un citoyen du Temps", título con el que hasta ahora un servidor lo reconocía (mi nivel de conocimiento de la lengua húngara pueden imaginárselo fácilmente). Viniendo de Kertész la duda que me entra es muy grande..., pero encuentro bastante interesante que a este autor le sugiera cierta extrañeza el título húngaro puesto por Miklós, lo cual es una buena pista de por dónde van los tiros. ¿No se habrán liado los traductores franceses de la edición Phébus? A la espera de otros datos, dejamos la cuestión planteada..., por si algún día este libro se traduce al castellano.
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jueves 10 de enero de 2008

Sin noticias de Miklós

Es descorazonador ser fanático de un autor y que nunca encuentres nada nuevo suyo que llevarte a la boca. Desde que se creó este blog (va ya para un añito) no hay nada nuevo bajo el sol del Universo Szentkuthy. Nada, rien, kaputt. Y no sólo en España, sino en todo el mundo occidental. Preguntas al "google" por este autor y te manda siempre una foto fija con los mismos enlaces de hace meses. Ni en Francia se ha publicado ningún otro libro suyo, ni en España se ha traducido nada más aparte el Renacimiento Negro y el Casanova... En Inglaterra y EEUU sencillamente parece como que ni lo conocen. Imagino que los de la Editorial Siruela estarán manos a la obra con la tercera entrega del Breviario, pero se me hacen los dedos huéspedes con tanta tardanza. Y no consigo entender cómo un autor de la categoría y la fuerza de Miklós no ha interesado a ninguna otra editorial hispana. Me resisto a creer que los de Siruela se hayan hecho con los derechos exclusivos de todas las obras de este autor... Misterio.
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Seguramente en la zona centroeuropea (húngara, quiero decir) habrá algo más de movimiento, pero como la presencia informática (e informativa) de esas literaturas es a los efectos "anecdótica" (e incomprensible, por mor del idioma), pues como el que tiene un tio en América. He indagado entre los círculos más específicos de las universidades y departamentos de filología húngara, y me dan siempre la misma contestación: no lo conocen. Al parecer, Sandor Marai e Imre Kertész eclipsan a todos los demás. Lo de siempre, parece que nunca escaparemos de la maldición que obliga a desnudar a un santo para vestir a otro. En fin, paciencia... y barajar.
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domingo 18 de noviembre de 2007

La presencia de las letras húngaras en España

Muy interesante también el siguiente artículo de Judit Xantus, actualizado por Eva Cserháti, sobre La presencia de las letras húngaras en España, recogido de este blog sobre literatura húngara y en el que se ofrecen datos muy interesantes (especialmente sobre el estado de la cuestión visto desde la perspectiva de los traductores)...., aunque desgraciadamente no muy abundantes sobre Miklós Szentkuthy. Lo reproducimos íntegro, dado su interés (entre otras cosas, informa de que la iniciativa de traducir a Miklós en nuestro país vino de Javier Marías; y, por otro lado, del fallecimiento reciente de la propia autora del artículo, traductora a su vez del primer libro en castellano de nuestro autor, A propósito de Casanova).
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Prehistoria
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Zoltán Rónai – escritor, periodista y traductor – que vivía en Madrid, en su estudio La traducción de la literatura húngara (1920–1970) habla sobre los comienzos de la presencia de las letras húngaras en España debido a la labor de Olivér Ferenc Brachfeld (Barcelona) y Andor Révész (Madrid), dos literatos que consiguieron despertar el interés por la literatura húngara.
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Andor Révész llegó a España en 1915, y desde los años veinte contribuía a la publicación de varios libros húngaros, a veces como traductor, otras veces como redactor de antologías. Olivér Brachfeld vivía en Barcelona desde 1929, donde ejercía una actividad espectacular como traductor, editor, escritor y ponente. Fue el traductor de la mayoría de las novelas de Lajos Zilahy que tuvieron mucho éxito y llegaron a ser muy populares en la España de principios del siglo XX. Lajos Zilahy es el único autor húngaro que tuvo la suerte de poder publicar las obras completas en la colección Clásicos del siglo XX de la editorial Plaza y Janés que comenzó esta nueva serie precisamete con los libros del famoso húngaro. [Sobre la actividad de Olivér Brachfeld véase el artículo de Eloi Castelló Literatura hongaresa en català.]
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Otro autor popular fue László Passuth que formaba parte del catálogo de Caralt y Noguer entre los demás escritores húngaros como Gábor Vaszary, Tibor Déry, Ferenc Herczeg, László Németh, Júlia Székely, Sándor Török y la recientemente redescubierta Magda Szabó. La novela de mayor éxito de Passuth sin duda fue El dios de la lluvia llora sobre Méjico primera vez publicada en 1946, que hasta 1990 tuvo 20 ediciones. El libro se hizo tan popular que la editorial El Aleph en 2003 encargó la retraducción del texto, esta vez del original húngaro por Judit Xantus, para eliminar los errores y las huellas de la censura franquista.
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A las obras de Sándor Márai les tocó el mismo destino. En la primera parte del siglo pasado se editaron media docena de novelas de él, pero su reconocimiento llegó en los años noventa con traducciones de la lengua original. Aunque había traductores que practicaban el húngaro como Zoltán Rónai, M. A. de Orbók, Loly R. de Feigler, Román Ernesto Ivándy, Andrés Kramer y dos españoles: Javier Carballo y José Sánchez Toscano, muchas obras fueron traducidas de terceras lenguas. Tal vez algunas obras eminentes, como La historia de mi mujer de Milán Füst o Escuela en la frontera de Géza Ottlik, no tuvieron eco por culpa de la traducción indirecta.
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Historia reciente
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Es importante destacar que la presencia de la literatura húngara en España, y en todo el mundo, está condicionada por la actividad de los traductores. En los últimos años gran parte de las obras húngaras recién publicadas en España son traducidas del idioma original (desgraciadamente hay excepciones a pesar de la disposición de traductores excelentes). Los traductores profesionales más importantes de la última década han sido Judit Xantus, Adan Kovacsics, Eloi Castelló y Mária Szijj. La muerte de Judit Xantus (2003) promotora de la literatura y de la traducción al castellano, y de Eloi Castelló (2007), traductor catalán, son pérdidas muy dolorosas para la cultura húngara. Sin embargo, da esperanzas el resurgimiento de una nueva generación de traductores jóvenes, casi todos alumnos de Judit y de Eloi, como José Miguel González Trevejo y Éva Cserháti que traducen al castellano, Dóra Bakucz al catalán y Fernando Castro de García al gallego.
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Adan Kovacsics nació en 1953 en Santiago de Chile. Se licenció en Filología Rumana e Inglesa y en Filosofía, en la Universidad de Viena donde terminó el doctorado en 1979. Desde 1980 vive en Barcelona, traduce del alemán (entre muchas, las obras de Theodor W. Adorno, Christopher Alexander, Walter Benjamin, Thomas Bernhard, Heinrich Böll, Paul Celan, Johann Wolfgang Goethe, Hannah Arendt, Martin Heidegger, Karl Jaspers, Ödön von Horváth, Franz Kafka, Karl Kerényi, Joseph Roth y Stefan Zweig) y del húngaro. Es el traductor del premio Nobel Imre Kertész (excepto la obra Sin destino). Su especialidad es la literatura contemporánea: Imre Kertész, Attila Bartis, Ádám Bodor, László F. Földényi, Gyula Illyés, László Krasznahorkai, György Konrád y Péter Nádas.
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Judit Xantus nació en 1952 en Budapest. Hizo la licenciatura de Filología Hispánica y Francesa en la Universidad ELTE de Budapest, y comenzó su carrera como traductora del castellano al húngaro de Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, José Donoso y de Jorge Ibargüengoitia. Llegó a España el 1985, y fue traductora de Sándor Márai, Dezső Koszotolányi, Antal Szerb, Gyula Krúdy, László Passuth, Miklós Szentkuthy y Péter Esterházy.
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Mária Szijj nació en Budapest pero pasó su infancia y primera juventud en España. Se licenció en Filología Hispánica e Inglesa. Ha trabajado para varias revistas y organizaciones como traductora oficial y literaria. Hizo traducciones de literatura contemporánea y clásica: de Sándor Márai, Péter Esterházy, Dezső Kosztolányi, János Székely, Géza Csáth, Frigyes Karinthy y Ervin Lázár.
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Eloi Casetlló nació en Tarrega en 1972, fue licenciado en Filología Catalana por la Universidad de Barcelona en 1996, donde doctoró. Entre 1998 y 2001 trabajó de lector en la Universidad ELTE de Budapest y en la Universidad de Szeged. Fue el traductor al catalán de Sándor Márai (L’última trobada, L’heréncia d’Eszter, Divorci a Buda, L’amant de Bolzano, La dona justa y La germana) de Imre Kertész (Liquidació, Kaddish pel fill no nascut y Jo, un altre), de Magda Szabó (La porta) y de Dezső Kosztolányi (Anna Édes).
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La presencia cada vez más intensiva de la literatura húngara se debe a tres factores. En 1999 Hungría fue el país invitado en la Feria de Libros de Francfort, y por este motivo el Ministerio de Cultura húngaro dio subvenciones para la traducción (ahora es la Fundación Húngara de Libro la que a base de convocatorias, subvenciona la traducción de obras húngaras a lenguas extranjeras).
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El segundo factor que dio un empujón a la traducción de la literatura húngara es el redescubrimiento de las obras de Sándor Márai a finales de los años noventa, o lo que ahora llamamos “el fenómeno Márai”. En España la Editorial Salamandra compró los derechos de la obra completa y cada año publica uno o dos tomos del popular autor húngaro. El Premio Nobel de Imre Kertész consolidó la situación de las letras húngaras en Europa. La editorial el Acantilado sigue publicando sus obras en castellano y en catalán.
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Las editoriales españolas que publican autores húngaros se sienten motivadas para arriesgarse con una cultura minoritaria por diferentes razones. El caso de El Acantilado es el más ejemplar dado que en su catálogo se encuentran varios autores contemporáneos. El director Jaume Vallcorba consulta a menudo con el traductor Adan Kovacsics, y confiesa ser aficionado de las obras de Ádám Bodor, Imre Kertész, László Krazsnahorkai y Attila Bartis. La edición de las obras de Sándor Márai no se debe a una casualidad. Sus libros fueron reeditados primero en Italia, donde tuvo un éxito inesperado.
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Alianza parecía acoger las obras del autor húngaro más popular en su país, Péter Esterházy. Sin embargo, sus libros no son bien recibidos en España, se vende muy poco. Las novelas de György Konrád, igualmente famoso en Hungría, tampoco parecen tener mucha suerte. (Galaxia Gutenberg editó las últimas traducciones.) Siruela, la editorial madrileña, fiel a sus principios es la editorial de algunas joyas de la literatura húngara. Gracias a la recomendación de Javier Marías han publicado dos libros de Miklós Szentkuthy, y varias novelas de Antal Szerb. Otro novelista clásico de gran renombre, Dezső Kosztolányi ha sido editado por Ediciones B, y en catalán por Proa y RBA.
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Existen varias editoriales pequeñas que de vez en cuando publican literatura húngara como Minúscula (Gyula Illyés, Károly Pap), El Nadír (Géza Csáth), y otras grandes que aprovechan publicar libros que tuvieron éxito en el extranjero como La puerta de Magda Szabó editado por Mondadori y RBA.
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La lista es muy larga y cada año se publican entre 6 y 10 libros de autores húngaros. Desde 2003 se nota un interés cada vez más fuerte por parte de las editoriales que se debe gran parte al legado cultural de Judit Xantus y a los nuevos traductores húngaros.
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Los talleres de traducción húngaro–castellano
en la Casa de Traductor de Balatonfüred
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Motivada por el interés de las editoriales españolas, Judit Xantus organizó en 2003 el primer taller de traducción en Balatonfüred. Su objetivo era enseñar y ayudar a traductores profesionales del castellano al húngaro, a atreverse a traducir al castellano aunque no fuera su lengua materna. La traducción de la literatura húngara está limitada por el hecho de que hay muy pocos bilingües o hispanohablantes que tengan el nivel necesario de las dos lenguas.
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El primer taller tuvo mucho éxito, y aunque Judit Xantus falleció el septiembre siguiente, los traductores siguen organizando los talleres, dirigidos en los últimos años por Adan Kovacsics y patrocinado por la Casa de Traductor.
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2003
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Dirigido por: Judit Xantus y Ángel Abad . Participantes: Kinga Atzél, Dóra Bakucz, Éva Cserháti, Ágnes Csomós, Anna Győri, Andrea Imrei, Yvonne Mester, Eszter Orbán, Márta Pávai Patak, Miguel Ángel Peláez Navarrete, Ágnes Stieger, Mária Szijj, Tünde Tompa . Invitados: Péter Esterházy (escritor), Mercedes Monmany (crítica literaria), Dóra Károlyi (Fundación Húngara de Libro) . Autores traducidos: Péter Estreházy, István Örkény, Dezső Kosztolányi, Sándor Márai .
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2004
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Dirigido por: Adan Kovacsics . Organizado por: Márta Pávai Patak . Participantes: Kinga Atzél, Dóra Bakucz, Éva Cserháti, José Miguel González Trevejo, Anna Győri, Andrea Imrei, Márta Komlósi, Yvonne Mester, Krisztina Nemes, Eszter Orbán, Márta Pávai Patak, Miguel Ángel Peláez Navarrete, Ágnes Stieger, Mária Szijj, Tünde Tompa . Invitados: Ádám Bodor (escritor), Susana Andrés (Ediciones B), Zsuzsa Takács (poetisa) . Autores traducidos: Miklós Radnóti, János Pilinszky, Dezső Kosztolányi. Imre Kertész .
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2005
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Dirigido por: Adan Kovacsics . Organizado por: Márta Pávai Patak . Participantes: Éva Cserháti, José Miguel González Trevejo, Yvonne Mester, Eszter Orbán, Márta Pávai Patak, Mária Szijj, Eija Horváth, Rita Juhász . Invitados: Mercedes Monmany (crítica literaria) . Autores traducidos: Ernő Szép, János Pilinszky, Attila Bartis .
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2006
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Dirigido por: Adan Kovacsics . Organizado por: Márta Pávai Patak . Participantes: Éva Cserháti, José Miguel González Trevejo, Yvonne Mester, Eszter Orbán, Márta Pávai Patak, Mária Szijj, Eija Horváth, Rita Juhász, Andrea Imrei, Veronika Major, Judit Krasznai, Miguel Ángel Peláez Navarrete Invitados: Juan de Sola (El Acantilado), László Krasznahorkai (escritor) . Autores traducidos: László Krazsnahorkai .
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2007
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Dirigido por: Adan Kovacsics . Organizado por: Márta Pávai Patak . Participantes: José Miguel González Trevejo, Rita Juhász, Veronika Major, Yvonne Mester, Márta Pávai Patak, Mária Szijj, Zsuzsa Ruppl, José Luis Gutiérrez . Invitados: Jauma Vallcorba (El Acantilado), Attila Bartis (escritor) . Autores traducidos: Attila Bartis .
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viernes 12 de octubre de 2007

La novela orgánica de Miklós Szentkuthy

Buen artículo el publicado el 20 de septiembre por David Felipe Arraz en Iberarte con motivo de la salida en España del último libro de nuestro autor, Renacimiento negro, y que reproducimos en su totalidad.
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En el siglo XVII, Claudio Monteverdi busca entre los clásicos la inspiración para una nueva ópera: el ímprobo trabajo impresionista y bizantino de esa búsqueda constituye Renacimiento negro.
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Publicada en 1939, esta novela, que resistente a toda clasificación podríamos calificar de orgánica por cuanto parece evolucionar a través de la lectura como si tuviera una vida propia, es uno de los mayores revulsivos contra el adocenamiento narrativo que he leído desde hace tiempo. Hipnótica, innovadora, osada, desbordante, Renacimiento negro evoluciona ante nuestros ojos como los movimientos de las figuras de un retablo barroco, en cuyas hornacinas descansan decenas de secretos milenarios. Era difícil romper los esquemas narrativos en el siglo XX y aún hoy sorprende la fuerza de este caso excepcional de las letras europeas. El húngaro Miklós Szentkuthy, ya de por sí un hombre del Renacimiento, despliega en esta segunda parte de A propósito de Casanova -por favor, léanse las dos obras- un inusitado espíritu borgeano y un método enciclopedista que parte de Tácito y culmina en la figura de Jezabel.
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Revela Szentkuthy una existencia consagrada a las letras, provista de una erudición abundante y un estilo impecable, elegante, convencido del compromiso definitivo con las letras sin retorno al mundo pedestre; muestra de esa escritura vinculante es este excepcional volumen que acaba de editar Siruela de forma exquisita, en la apetecible traducción de Adam Kovacsis, seguramente poseído por el espíritu del autor y traductor nacido en Budapest en 1908, del que el año que viene se cumplen cien años de su nacimiento.
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La literatura debería ser eso: una incitación múltiple a la lectura de otras lecturas y, lo que es más sugerente, de otras artes, por cuanto Szentkuthy sólo entendía las letras desde un punto de vista interdisciplinar. Como en Renacimiento negro, la música lleva a la literatura, a la filosofía y a la pintura, aunque en nuestros días seguimos empecinándonos en compartimentar el saber, incapaces de abarcarlo todo; es decir, la literatura como un ejercicio natural en que la investigación se funde con la creación. El estímulo -ese afán que emerge en su anterior obra en homenaje a Casanova- se muestra cada vez más fuerte a medida que avanza Monteverdi en su periplo de sabiduría hasta alcanzar el edificio sobre el que erigirá su ópera, el resultado de un caleidoscopio que integra ficciones de otras ficciones.
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La búsqueda de la inspiración parte de un intento definitorio del amor, tanto más intenso cuanto mayor juego mental entraña. De hecho, el viaje de Monteverdi, amén de filológico, se muestra profundamente filosófico y ético: el buscador de ficciones lo es también de verdades, apátrida sin descanso que recorre los caminos del lenguaje -lo más parecido a la vida- y se detiene en cada palabra, como hicieron los dioses cuando las crearon. Descubrirá el valor de la senectud, la sabiduría que encierra Séneca, y de ahí pasará a rastrear la musa por la mitología y el libro del Apocalipsis.
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Renacimiento negro es una novela orgánica que se sabe excepcional en su lenguaje y su planteamiento y que, como soporte energético, recomiendo al lector para que abra boca este otoño, para que se atreva con unas gotas de un elixir que se encuentra hoy bajo sospecha: la inteligencia.
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sábado 29 de septiembre de 2007

Google y Miklós

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Si realiza usted una búsqueda en el popular "Google" con las palabras Szentkuthy o Miklós Szentkuthy la primera referencia que aparece es el blog que está leyendo en estos momentos. Algo se ha conseguido. ¿No le parece?
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viernes 14 de septiembre de 2007

La locuacidad de Brunelleschi

De las seis partes de que consta Renacimiento negro la más extensa e importante es "Brunelleschi" (86 páginas), una larga disertación estética sobre la contaminación y el enriquecimiento postrero del mundo greco/romano a manos de Bizancio y el Islam, por un lado..., y el cristianismo por el otro, personificados en la figura del gran arquitecto y escultor florentino (1377 a 1446). Empieza el capítulo con la adolescencia y juventud de Brunelleschi, un fresco con resonancias de novela galante a lo hiperbólico, que rápidamente desemboca allí donde Szentkuthy quiere poner a su/nuestro alter ego artístico, en esa larga clase magistral filosófica sobre los límites de la realidad religiosa. ¿El motivo? Una carta dirigida al Santo Padre, con la excusa de relatar las diferentes escenas que van a tallarse en unos sillones encargados por éste.
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La exposición es larga, prolija, delirante, a ratos confusa..., pero muy rica al mismo tiempo. El juego de espejos funciona como un torbellino, la imaginería del catálogo es inabarcable (santos, cardenales, mártires, filósofos, poetas, emperadores, politicastros, monjas, etc.). Los mejores momentos vienen de la mano de una serie de ebrias elucubraciones en torno a la concepción metafísica del tiempo cristiano, de la ideología oficial que emana de las Sagradas Escrituras. En ningún momento olvidamos que por boca de Brunelleschi habla Miklós:
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"Después del Infierno y del Imperio, san Juan habla del pacado. Qué misterioso es este pecado: qué preciso es a pesar de la falta de perfiles, característica de Patmos. El pecado: en general, la oscuridad del mundo, la melancolía negra, la sombra físicamente inevitable del árbol de la vida. Después vienen los pecados concretos: la lujuria, el asesinato, la blasfemia, el robo. Aquí se juntan los oleajes de la moral práctica y del pensamiento del primum malum. Este satanismo es más hermoso que el destino griego. Y después de los pecados, la sangre: la tienda de antigüedades simbólicas más barata, la imagen de la fuerza y de la muerte ignominiosa.
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De todo este introito se desprende que cualquier metafísica que se tome mínimamente en serio entra bailando desde el primer gesto en una locura sagrada. Ingenuo es aquel que vea aquí un cuestionamiento de la metafísica. Se trata de la única forma justificada y creíble de la metafísica: el fracaso fantástico. Es una precipitación tan insensatamente anárquica que en medio de esa tragedia estridente y abigarrada necesariamente ha de aparecer algún dios. Todo trascendentalismo empieza allí donde uno se desagarra a sí mismo, donde se estira la cuerda hasta el no va más, donde la desesperación empieza a delirar, porque las "metafísicas" preparadas son más insípidas que una yesca. La necesidad envenenada y maniática que la humanidad tiene de la metafísica, su encadenamiento al mito, es todo teología. La teología del futuro no se ocupará ya de menudencias tales como la micrometría de la "fe" y la no fe". La gran experiencia religiosa será un tercer elemento. El hecho de que éste no pueda definirse de inmediato no supondrá ningún problema en una época en que, a lo sumo, se atribuirá un carácter anecdótico al género de la "definición".
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Cuando Cristo habla de las llaves del Infierno y de la muerte, percibo esa ebriedad metafísica, ese delirio en torno a las "postrimerías". Y tal éxtasis es el verdadero; ese arrobo semítico y abstracto vendimia caldos mucho más salvajes que las banalidades sexuales de Dioniso. Las llaves de la muerte: ¿no se desfogarán los dos fantasmas extremos de la vida en estas dos palabras? El miedo, el mal, la destrucción, el sadismo inherente a la vida, la eterna negatividad, la enfermedad y la sombra: la fuente de las supersticiones, el eterno útero de los dioses. ¿Y la llave?
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El saber, el poder sobre la muerte, el medicamento para las enfermedades, la "charming philosophy". En ninguna parte existe tal indagación en el
kitsch ancestral de la vida y del destino. Resulta un misterio hasta qué punto no aburren la sangre, la muerte, la monotonía satánica. Por su salvajismo, su crueldad, su vulgaridad (en el sentido más sacro del término), sin duda. Las dirigen la impaciencia de la imaginación mítica, el deseo de venganza del alma que plantea exigencias a Dios; resultan tan extraños cuando a veces, a pesar de todo, caen en la literatura."
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Todo el capítulo va en este tono, y exige una lectura muy atenta para no perderse entre los detalles. Y es que en Szentkuthy lo aparentemente accesorio muchas veces tiene más sentido que la premisa principal, que se pierde, que se difumina en una paleta quizá con demasiados colores.
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sábado 25 de agosto de 2007

Un buen brochazo

De una reseña de la revista Europe (septiembre 1991) sale el siguiente comentario sobre Miklós firmado por Thierry Guinhut, probablemente refiriéndose a Robert Baroque :
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A su manera, y en el fondo como Proust, Joyce, Lezama Lima o Musil, el húngaro Szentkuthy ha escrito una novela multiforme y proliferante, un extenso catálogo en el que se destilan con brío, desde la inmediatez del conocimiento, islas y archipiélagos sembrados de recuerdos y de cultura. Atravesando las fronteras de los géneros, testimonia de su progresión con calas cada vez coherentes entre el diario, la nota y el relato; a la vez libertino, anécdotico y hagiografico, Szentkuthy impone desde el primer momento su mirada, la de un curioso de la erudicción, la de un gastrónomo de la sensación.

miércoles 1 de agosto de 2007

Los sillones del Papa

En Renacimiento Negro hay una larga escena que merecería una película de Bergman (¡ay!) por sí sola : el anciano Papa Sixto IV conoce como por casualidad la obra del turbador Brunelleschi y le escribe una carta para hacerle un encargo. El texto de la misma es el siguiente:

He leído tus proyectos, he visto el interior de tu imaginación y en tí me he encontrado a mí mismo. Eres un espejo negro, pero Dios une la Antigua y la Nueva Alianza sobre el Mar Muerto y calla sobre el mar Mediterráneo. Por eso me dirijo a tí. Deberás equipar una gran sala de congresos en el Vaticano con numerosos y enormes sillones, como si fuerse el coro de una iglesia. Si tienes tiempo, podrás pintar también un fresco, una escena de batalla, con ayudantes, para acabar rápido, algo extraído de Heródoto o del Apocalipsis, como te lo pida tu inspiración. Lo importante son los sillones. Serán iguales en cuanto a la forma, pero con diferentes figuras talladas en la madera. Dependiendo de quién se siente en cada uno, si el rey de Hungría o el de Portugal, si la condesa de Sicilia o el rey de Inglaterra. Ya me entiendes : debes estudiar historia. Has de tener la sensación de que tú darás vida a estos señores : el mundo está en nuestras manos, Brunelleschi. No te obligo a nada; si quieres, las tallas pueden ser tristes.

Lo que sigue son varias páginas de una belleza transfiguradora, irreal, enigmática. Uno a uno, Brunelleschi va explicandole al Papa las partes de los distintos sillones que se le han ocurrido, su libérrimo catálogo de verdades religiosas y ensoñaciones estéticas (a Szentkuthy se le nota encantado, muy inspirado con el juego). Claro está que todo ésto hay que leerlo e imaginárselo, no se puede explicar aquí (páginas 143 a 177). Desmayado ante su propio delirio, se nos pinta una suerte de Disputa de Europa enfebrecida, en la que el escultor apuesta con sinceridad y valentía contra su propia excomunión, hablando de los ridículos papagayos de la cultura, del cielo y del infierno de la historia, del afán de poseer como enfermedad (la sífilis de Midas), de la tristeza como pecado contra el Espíritu Santo, de los álamos de la medianoche "cargados de luna" y ese espíritu de Dios "como un ave peregrina que se ha perdido"... Imposible atender a tantas metáforas y transposiciones. No se lo pierdan.

martes 3 de julio de 2007

Corte y Confección

Los volúmenes de Szentkuthy en francés de la Editorial José Corti me llegan siempre intonsos, esto es, con las barbas de los pliegos sin cortar (el último, En lisant Augustin, recién aterrizado en casita desde la "amazon" francesa). Un detalle que nos traslada a otro tiempo, cuando el libro se trataba como un objeto a cuidar, personal, cercano, intransferible... Al bueno de Miklós le hubiera encantado el detalle, porque hoy las hojas de todos los libros están perfectamente cortadas y casi nadie se toma el trabajo de ponerle al libro guardas, ni de forrarlos, ni nada parecido. Todo se pierde.

lunes 18 de junio de 2007

Ergo

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Hasta el año 2013 habrá que esperar (se cumplirán entonces los 25 años de la muerte del autor, acaecida en 1988) para abrir las sesenta cajas que contienen los manuscritos de los Diarios de Miklós Szentkuthy depositadas en el Museo Literario de Budapest. De momento, tengo que conformarme con ésto, y lo que pueda ir pillando traducido al francés de lo que se publicó en húngaro durante los últimos años de su vida...

domingo 17 de junio de 2007

La única metáfora 2

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Otro fragmento de Sobre la única metáfora, una cuasi introducción al juego lírico de la obra:
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EL JUEGO ETERNO : conocer el mundo, preservar el mundo. Cuando la imitación me excita, ¿qué me guía, el miedo romántico a la muerte, una chochez de abuelo? ¿O una noche universal de conocimiento, un acto fáustico? Y tú, pequeña brizna de hierba al lado de mi pluma, ¿vienes a sellar grácilmente la fugacidad de un instante egoísta, ínfimo testimonio de mi frivolidad..., o eres más bien un misterio de la naturaleza aún por descubrir?
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Reparemos en ese "preservar el mundo" como categorización del conocimiento, que no la hubiera firmado ni el mismísimo Juan Ramón Jiménez..., tan poco dado él de por sí (¡el Niño Dios!), a la "imitación".
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domingo 10 de junio de 2007

Un boceto

Podemos encontrar una descripción casi perfecta de nuestro escritor en las siguientes palabras de André Velter, crítico literario de Le Monde y director de "Caravanes" (Revista Anual de literatura), que nos lo pinta de tal guisa:
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Creador megalómano, Szentkuthy ha sabido estar a la altura de su desmesura [recordemos que medía casi dos metros]. Su catedral de papel, barroca en extremo, contiene naves históricas, capillas poéticas, abismos biográficos, un coro lírico, ramalazos épicos, confesiones eróticas y hasta sacristías repletas de bromas y trampas. Los nueve volúmenes de su extravagante breviario (el "Breviario de San Orfeo") nos lo presentan como el más riguroso fabulador que haya existido jamás, un fabricante de mitos que igual se coloca la púrpura cardenalicia que los oropeles reales o el velo de las cortesanas. Pérfidamente hagiográfico, dulcemente blasfemo, cuenta historias de santos, de papas, de vicarios travestidos y de infantes bíblicos. “Soy católico”, reconoce abriendo con un gran gesto sus manos, más propias de un estrangulador que del sacerdote que imparte la extremaunción; para añadir después por su cuenta, “un católico muy liberal”.
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sábado 2 de junio de 2007

La única metáfora

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La primera tecla del escritor Miklós Szentkuthy es lírica, sensible, íntima. Dejando a un lado el experimento Prae, su primer libro serio es Hacia (o Sobre) la única metáfora, publicado en 1935, cuando contaba sólo con 27 años. Reparemos, de entrada, en el valor del jovenzuelo, pues su primer intento (las 632 páginas de metafísica o especulación matemática de Prae editadas por su cuenta) había sido saludado por la crítica no sin cierto escándalo (y algo más fríamente por el llamado "gran público"), pero al año siguiente se lanza de nuevo al ruedo con una suerte de pequeño diario poético, auténtica avanzadilla de lo que va a ser toda su literatura posterior, porque ya sabe que los grandes escritores fraguan mejor al calor del verso que de la sentencia o el aforismo científico. Ya no estamos ante una obra "incongruente, ilegible y megalomaníaca" como se calificó a Prae (a la que también se tachaba de excesivamente cosmopolita..., ¡como si ello pudiera ser considerado un demérito en la Budapest de los años 30!), sino algo más auténtico, más literario, más... digamos primigenio. Szentkuthy seguirá preferentemente estos derroteros antes que los filosóficos, y no solamente en sus obras, sino también en sus diarios no publicados (esas cientos de miles de páginas escritas durante casi cincuenta años, actualmente depositadas en el Museo Literario de Budapest). Nuestro amigo húngaro se nutrirá en lo sucesivo de las cosas y sus relaciones (de sus destellos) antes que de los enigmas del lenguaje y sus juegos propiamente dichos (como pareció dar a entender su primera obra). Con sólo dos libros publicados, estamos ya ante un autor duplicado..., un escritor con máscaras.
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Sentkuthy necesita una teoría de la imitación. La construcción de su edificio especulativo (diarios, fábulas y obras; presente, pasado y eternidad; Infierno, Purgatorio y Paraíso) le obliga a registrarlo todo, a buscar sus orígenes y fijarlos, a descubrir sus verdades y creérselas. Personas, acontecimientos, ideas, sentimientos..., la profundidad de lo más profundo, todo. Y a partir de ahí, con la distancia, saliendose del teatro de la realidad, de sus esencias, de las tinieblas del concepto, escribirá Miklós sus ensayos, su Obra con mayúscula. Al principio, como en esta obra de 1935, se teoriza a partir de las sensaciones, la vida es vista como una especie de celebración lírica a la que contribuyen tanto la forma como el lenguaje de la repetición, el frenesí de los estribillos, los paralelismos exaltados. Y los catálogos, el gusto por la "tabla de materias", por los índices : veamos las últimas páginas de cualquiera de sus libros y podremos apreciar la alegría jocosa con la que Szentkuthy clasifica y ordena los títulos, la distancia y el contenido de las secuencias narrativas, de los saberes.
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No hay mejor muestra que el primer párrafo de Sobre la única metáfora, que les ponemos a continuación. (Por cierto, excelente Jacqueline Chénieux Gendron en el artículo introductorio a la edición francesa de 1991).
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En el instante de comenzar este libro, qué otro principio (o deseo) introductorio puedo colocar, sino éste: no tengo otro objetivo que la imitación, salvaje, absoluta; en torno a mí, el aire, sofocante, cálido y extasiado; en la entraña de esa muerte vaporosa y por lo tanto fija, la obscuridad estridente de algunas gargantas de gorriones, y, sobre todo, las innombrables líneas de follajes, las hierbas, las anónimas flores de los campos y su riqueza analítica. Esas líneas, inaudita riqueza de la pródiga precisión..., pues ellas son las que exaltan mi afán de imitación, las que lo convierten en manía. Catalogus rerum, “Catálogo de Fenómenos” –ése deseo mío, el más ancestral- del que apenas consigo liberarme.
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¿La única metáfora es la belleza? ¿El ensueño poético del ser humano? ¿Y la enfermedad del escritor, cuál es? ¿Acaso vivir?
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viernes 1 de junio de 2007

Aproximación al Sexo o Pequeño Tratado sobre el "Aquí te pillo, aquí te mato"

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En la nota 31 de A propósito de Casanova teoriza Miklós sobre las circunstancias en las que -según declaración propia- se producían la mayoría de las conquistas del veneciano, en el "fondo de las carrozas (...), cuyos muelles dejaban mucho que desear". Tras una apostilla acerca de la consideración que la actitud femenina le merece con respecto a la sensualidad, cuyo único criterio entiende que es "la entrega pasional a las más intensas alegrías carnales, incluso en las posturas más estúpidas, y la absoluta falta de pretensiones de índole estética", zanja la cuestión candente del amor y la sexualidad (su libertad, su concepción, su derecho, su prosaísmo, su realidad) con una clarividencia que, por provocativa, ahora nos puede menos que parecernos casi posmoderna y de una actualidad indudable (recordemos que ésto se escribió en 1939):
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Una mujer que necesita un ambiente apropiado: colores y perfumes, posturas correctas, preliminares codificados según reglas formales, pausas y contenciones, o sea determinada "predisposición", puede ser la mujer más hermosa del mundo, la más inteligente, la mejor, pero debería dejar el amor en manos de otra. Un "ambiente" así es la larva más hipócrita que la impotencia haya podido idear jamás. La única posibilidad auténtica es entregarse al cuerpo, incluso en las posturas más grotescas y burlescas, con el mismo pathos con que se entrega Orfeo a su laúd infernal.
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Por si alguien lo ha olvidado, Orfeo tocaba el laúd de forma lastimera y sentida durante su descenso al submundo en busca de Euridice con objeto de ablandar el corazón de Hades y Perséfone, que eran los únicos que podían autorizar el retorno de la amada muerta al mundo de los vivos. Se sobreentiende que ese pathos a que hace referencia Miklós debe estar adornado de tal suma de virtudes que ni la inconsciencia más brutal o animal puede dejar de justificarla..., como bien saben aquéllos que se han visto obligados a follar en las posturas y sitios más insospechados que se pueda imaginar, sin que por ello se haya visto afectada en lo más mínimo su alta consideración de la estética y la sensibilidad ¡ejem! amatorias.
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El tono general de la obra, siempre en esta misma línea, nos permite apreciar a las mil maravillas el grado de competración de Szentkuthy con el sentir y la delicadeza vital de Casanova: para ambos el placer se nutre siempre de la imaginación..., y no hay mejor afrodisíaco que el pensamiento.

miércoles 30 de mayo de 2007

Autobiografía de un Ciudadano del Tiempo

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A mediados de los años 80 Miklós Szentkuthy saborea lo que comunmente llamamos la popularidad. Su obra, que no había sido olvidada en ningún momento (al menos en Hungría), conoce un momento de efervescencia al que no es ajeno el hecho de que su autor lleve casi cuarenta años recluído en su estudio/biblioteca del número 28 de la calle Erzsébet-Szilágyí (en el distrito de Budagyöngye) con todo lo que de morbo mediático tienen este tipo de actitudes entre determinados círculos literarios y/o intelectuales.
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Entre el 6 de enero y el 7 de mayo de 1983 la investigadora Maria Tompa visita a diario a Miklós, con el que sostiene 27 entrevistas, que luego transcribe (en total, 1500 folios), y que fueron también grabadas por Lóránt Kabdebó, director de la Fonoteca del Museo Literario de Budapest. A estas tertulias acuden al mismo tiempo otros amigos y artistas, científicos y pensadores, estudiantes..., en suma, un grupo de admiradores incondicionales del Ogro de Budapest. Todo gira en torno a su obra y su pensamiento : Miklós recuerda, habla, comenta, arguye, justifica, discute..., y los demás hacen lo propio con total naturalidad. Es fácil imaginarse el momento, rico en sugerencias, artísticamente vivo, resueltamente provocativo y frenético.
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Durante cuatro años, Maria Tompa y Miklós van puliendo luego el extenso manuscrito de entrevistas para convertirlo en una autobiografía razonada, que finalmente sale publicado en forma de libro con el título La confesión frívola (700 páginas). Si Szentkuthy quería decir algo sobre su vida, esta fue la última ocasión que tuvo para hacerlo, porque murió en 1988, al mismo tiempo que se publicaba en Budapest. Hay circulando por Hungría un par de estudios biográficos sobre nuestro autor (por supuesto, en húngaro), pero ni de lejos tienen el rigor, el valor crítico y la significación de esta obra, el auténtico testamento literario de Miklós Szentkuty. En francés se publicó en 1999, cuando ya se conocían fuera de Hungría las primeras obras del Breviario de San Orfeo. Por lo demás, es un libro muy divertido y ameno, totalmente recomendable, como no podía ser de otra forma viniendo de quien viene.

martes 29 de mayo de 2007

Galería de arte


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El amigo Miklós, como no podía ser de otra manera, también pintaba y dibujaba. He aquí un par de muestras, que no comento por la cosa de que "sobre gustos...". Ahora, ¡éso sí!, de pintura y de arte el amigo entendía un rato largo..., como puede apreciarse al leer sus libros. (El de la izquierda se titula Eva y las Parcas, y el de la derecha Adán y Eva).

¿De dónde sale Miklos Szentkuthy?

A Szentkuthy, para entenderlo, hay que imaginárselo. Años veinte y treinta del siglo XX, la locura colectiva de la belle epoque y allí, al fondo, un diletante alto, guapo, muy culto, simpático e inteligente (aunque sin dinero, pues si bien su esposa no carece de una fuente saneada de ingresos, él pertenece a una familia bien venida a menos) que desde la altura de los tiempos se cree dueño de toda Europa, que le cabe en la cabeza (literalmente). Habla cinco o seis idiomas con fluidez, comprende perfectamente lo que en ellos se ha escrito desde el principio de los tiempos (esto es, desde Platón en adelante), los viajes le empapan, así que viaja, viaja, viaja y no para de viajar (con su padre primero, gracias a las becas después, tras casarse en 1931, etc.), se le nota loco de alegría porque la vida es un summurum de pasiones estéticas que le desbordan y, ¡oh maravilla!, cree que es capaz de trasladar todo eso al papel. Vive rodeado de libros, de todos los libros. Cuando él mismo empiece a escribir, se publicarán a su costa (o con el dinero de su mujer), más adelante con ayuda de los buenos amigos..., sólo poco a poco, años después, empezarán a venderse bien (aunque falta todavía tiempo para que den para vivir del cuento).
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Entre 1928 y 1931 empieza a tomar forma en la cabeza de Miklós el diario/novela Prae, un originalísimo ejercicio de parodia filosófica con la vista puesta en los existencialistas alemanes, tan en boga por aquellos años (Heidegger, Jaspers, Husserl). ¡Nada más y nada menos! En su época debió ser algo desconcertante, sin duda: citas de libros inexistentes, matemáticas trufadas de abstracciones imposibles, refutaciones fantásticas y comentarios de una categoría doctrinal apabullante (y totalmente inventadas, en la mayoría de los casos), un gran aparato memorístico y biográfico al servicio de la estética más impresionista (muy joyceana, valga la expresión), un batiburrillo genial de ideas, psicología, aforismos y expresiones de corte "proustiano" que en nada tenían que envidiar al mismísimo autor de A la recherche..., etc. Todo eso era Szentkuthy, con apenas 20/25 años, haciendose un nombre, un tipo que se atrevía a edificar tamaña catedral literario-metafísica sin encomendarse ni a dios, ni al diablo (entremezclando a Picasso, Planck, la Bauhaus, Huxley, Girardoux, Einstein, etc.). Su estilo está por depurar (sabe que es cuestión de tiempo), pero la brutalidad lógica de su forma de pensar y sentir ya se le imponen y no le asustan.
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Prae se publica por primera vez en 1934, cuando su autor ya ha terminado la tésis doctoral sobre Ben Jonson. La tirada inicial constaba de 1000 ejemplares, que no se vendieron todo lo bien que su autor esperaba..., pese al entusiasmo de la crítica (alguno llegó a compararlo con el Ulysses). Antes de la guerra Szentkuthy es profesor del Liceo Madách en excedencia, y vive a caballo de Londres, París y Budapest. Incapaz de quedarse quieto, había publicado ya algunos libros (en 1935 su primer diario, Vers l'unique méthapore; en 1936 Chapritre sur l'amour) y varios artículos en revistas húngaras, era muy conocido y polémico en los círculos intelectuales de la capital. Es importante no perder de vista este hecho : entre 1928 y 1939 nace el genuino Miklós Szentkuthy, lo crean las miles de lecturas y los estudios de esos años, un tour de force particular durante el cual todo está en embrión..., pero ya latente : la historia, la filosofía, la música, la estética, la naturaleza, la literatura, la ópera y el arte traspasan la existencia de este jovenzuelo que, tras un viaje por toda Italia en 1937, le encontrará el sentido a su vida : hacerla latir bellamente y escribirla. De ahí brota la serie de ideas que desembocarán en la composición de la que sería su obra maestra, el Breviario de San Orfeo. No ha cumplido aún los 30 años. Lo demás es historia.
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lunes 28 de mayo de 2007

De caza por la red

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Si está usted interesado en profundizar en la obra de Miklós Szentkuthy tiene por fuerza que conocer el idioma francés (of course, se da por descontado que no estoy ante uno de los suertudos que entienden el húngaro). La disponibilidad actual es limitada..., aunque agradecida : los cuatro primeros libros del Breviario de San Orfeo (a saber, A propósito de Casanova, Renacimiento Negro, Escorial y Europa Minor), una larga autobiografía a partir de 27 entrevistas (La confesión frívola) y otros cinco libros de ensayos de variada temática (El calendario de la humildad, Hacia la única metáfora, Leyendo a Agustín, Crónica Burgundia y Robert Baroque). En total, 10 libros..., que contrastan con los dos que tenemos en España, aunque peor lo tienen otros que habitualmente nos miran por encima del hombro (me resulta incomprensible que nuestro autor no haya sido traducido al inglés, ni al alemán, que yo sepa).

Todos estos libros pueden conseguirse en Francia fácilmente y a través de la red, en las páginas habituales (amazon, fnac, chapitre, etc.). Aunque no son baratos, tampoco se suben demasiado a la parra (entre 17 y 20 euros cada uno, salvo la autobiografía citada, que a causa de su extensión se va a los 27 euros). Para un capricho, ya llega el bolsillo, porque tengamos en cuenta que los editados por Siruela en España, aunque tienen una calidad técnica superior en todos los sentidos, sobrepasan ya los 20 euros. Lo bueno que tienen los libros de Szentkuthy, como los grandes clásicos, es que admiten muy bien la relectura continuada; en este sentido, son un pozo de sabiduría y placer inagotable. Con el tiempo, vienen a resultar una inversión excelente que reporta muchas satisfacciones.
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domingo 27 de mayo de 2007

Regardez, regardez!

Los franceses, que siempre van un paso por delante de los demás en cuestiones de buen gusto -literario-, descubrieron a Miklós Szentkuthy ya en el siglo pasado. Las dos primeras obras que allí se publicaron fueron, al igual que en España, A propósito de Casanova y Renacimiento Negro, ambas en "Éditions Phébus" (1991). El éxito fué inmediato, y muy pronto empezaron a traducirse otras obras, excelente costumbre que todavía continúa..., aunque hace ya algunos años que no aparece ninguna nueva. ¡Ay!
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En la actualidad podemos encontrar también en francés las dos obras que siguen a las ya conocidas, Escorial y Europa Minor, que harían las tercera y cuarta entrega de las diez del Breviario de San Orfeo (por lo que he podido averigüar, a día de hoy la cosa está detenida ahí, de momento : faltan por traducir, por tanto, las seis restantes). Es de esperar que los amigos de la "Editorial Siruela" estén ya manos a la obra por la parte que les toca, aunque no estaría de más darles un empujoncito mostrándoles el interés que los buenos aficionados tenemos por este autor (la dirección es la siguiente: atencionlector@siruela.com). El tiempo transcurrido entre la salida al mercado de A propósito de Casanova y Renacimiento Negro ha sido excesivo (casi cuatro años), y si tenemos que esperar hasta el 2010 para poder disfrutar de Escorial en castellano, a mí particularmente me va a dar algo...
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Por otra parte, me resulta un poco chocante que ninguna otra editorial española se haya interesado en las restantes obras de Miklós, que las hay como para aburrir. En traducción directa del húngaro podrían publicarse infinidad de ellas (mi sugerencia va por el tema de los Diarios), sobre todo porque no creo que los derechos de autor sean muy elevados. Por si alguien está interesado en el tema y quiere sondear estas otras posibilidades, les dejo la dirección a la que deben dirigirse: Archivos y Fundación Miklós Szentkuthy, 1125 Budapest // Szilágyi Erzsébet fasor, 28 // Hungría . El teléfono, tras el prefijo internacional correspondiente, es (1) 394 24 13 .
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A veces las pequeñas editoriales nos deparan sorpresas muy agradables. Si alguno de ustedes tiene la ocasión de hacer una buena recomendación a algun editor lanzado, ya sabe el nombre. Verán como se lo agradecen.